ACTIVIDAD 2 - GRADO 11 - BRECHA ECONÓMICA , DESIGUALDAD EN A.L


1EN ESTA SEGUNDA ACTIVIDAD VAMOS A TOMAR DOS TEMAS, LOS CUALES SON LA BRECHA ECONÓMICA Y LA DESIGUALDAD EN AMERICA LATINA....CUALQUIER DUDA Q TENGAN ME LA PASAN POR ESCRITO POR MEDIO DE LOS COMENTARIOS DEL BLOG O POR hANGOUS AL CORREO fjavier.ep26@gmail.com




LA BRECHA ECONÓMICA
La globalización ha venido acompañada de la era digital y de las Nuevas Técnicas de la Información y la Comunicación. Las NTIC han traído consigo el e-commerce, la conectividad, la digitalización, el e-learning, la comunicación, el fintech y el auge de las redes sociales, entre otros aspectos.
La denominada “quinta revolución tecnológica” se ha caracterizado por:
El uso intensivo de la información.
La interacción entre lo global y lo local.
Los activos de conocimiento (Knowledge capit).
Las criptomonedas (cryptocurrency).
La comunicación global instantánea.
Sin embargo, en este contexto de globalización, el crecimiento económico de los países debe ir acompañado de un desarrollo humano.
Desigualdades económicas en el mundo
“La desigualdad económica ha alcanzado niveles extremos y la brecha entre personas ricas y pobres es cada vez mayor”, según Oxfam Intermón. Ante esta situación, se ha de perseguir el bienestar.
Sin embargo, el bienestar no hace referencia únicamente a la renta. El Producto Interior Bruto (PIB) es un medidor insuficiente, porque no tiene en cuenta todas las siguientes consideraciones:
Retribuciones.
Condiciones de trabajo.
Expectativas de mantener el empleo.
Reformas educativas y sanitarias.
Ante esta panorámica, algunos expertos utilizan otros indicadores, como el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Naciones Unidas. El IDH comprende estas características:
Vida larga y saludable.
Conocimientos.
Nivel de vida digno.
Las posibles soluciones a estas desigualdades económicas pasan por instar a que los gobiernos se comprometan a:
Garantizar la equidad de los sistemas fiscales, asegurando que los que más tienen aporten más.
Invertir el dinero recaudado a través de una fiscalidad más justa en servicios públicos.
Garantizar empleos y salarios justos.
Garantizar políticas económicas orientadas a reducir la desigualdad entre hombre y mujeres, respecto al medioambiente.
Establecer como prioridad trabajar al servicio de la ciudadanía.

LA DESIGUALDAD EN AMÉRICA LATINA
Pobreza, desigualdad y discriminación en América Latina
Por: Maryluz Barragán | Diciembre 19, 2017


“Al momento en que se buscar disminuir la discriminación por pobreza y asegurar el acceso al goce de derechos, debe hacerse un esfuerzo por reducir la discriminación por factores históricos por cuanto son elementos que facilitan el empobrecimiento de varios grupos sociales”.
La pobreza es la privación de un bien-estar, es no tener una vivienda digna donde refugiarse, estar enfermo y no recibir los cuidados necesarios, trabajar en condiciones insalubres, no tener la oportunidad de ir a la escuela, entre otras muchas situaciones. Esto marca un alto nivel de vulnerabilidad frente a la garantía de derechos fundamentales. De manera particular, en América Latina y el Caribe, la pobreza tiende a estar íntimamente relacionado con la discriminación y la desigualdad. Es por esto que, toda política de reducción de pobreza en la región debe reconocer estos fenómenos y plantear acciones positivas para contrarrestarlos y no mantenerse neutral ante los mismos.
La pobreza es causa y consecuencia de violaciones de derechos humanos. Las personas empobrecidas están expuestas a que sus derechos sean frecuentemente desconocidos. Por lo general se enfrentan a un círculo de estigmatización, segregación y discriminación que compromete las garantías de sus derechos a la igualdad y a la vida digna. Del mismo modo, las personas históricamente discriminadas tienden a estar sobrerrepresentadas en el grupo de personas con menores ingresos. Esto, por cuanto las dinámicas de la pobreza también están mediadas por factores de discriminación que influyen en la exclusión de las mujeres, de afros, indígenas, personas con discapacidad, LGBT, entre otros. Ello determina dos cosas: i) que las personas que pertenecen a grupos minoritarios tengan mayor probabilidad de caer en círculos de pobreza y; ii) que existe una mayor desprotección de los derechos de los grupos minoritarios que viven en la pobreza.
Por ejemplo, el informe sobre pobreza multidimensional de Progreso Multidimensional: Bienestar más allá del ingreso (2016), indica que muchos miembros de los más de 400 grupos indígenas de la región sufren carencias sistémicas que les hacen difícil alcanzar el nivel de las personas no indígenas. Se afirma que en Guatemala, los niños y niñas no indígenas van a la escuela el doble de años que sus pares indígenas. En Bolivia, Ecuador, Perú y México, los niños y niñas no indígenas cursan entre dos y tres años y medio más de estudios que los que son indígenas. Considerando la importancia de la educación como un factor principal de la movilidad socio-económica, estas limitaciones suponen una afectación grave al derecho a la educación de los niños y niñas indígenas con directas repercusiones en sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
En materia de desigualdad, el informe más reciente de la CIDH sobre Pobreza y Derechos Humanos (2017) reporta que en el 2014, en América Latina, el 10% de la población acaparaba el 71% de la riqueza, en comparación con la mitad de la población que se encontraba en situación de pobreza, quienes solamente habrían acumulado el 3.2%. En ese contexto, y en términos más específicos, solo el 1% de la población poseía el 40% de la riqueza.

Indice Gini en la región. Fuente: CEPAL
Así también, en el último informe de la CEPAL Panorama Social de América Latina 2016 se había reportado que, a pesar de los esfuerzos realizados por los gobiernos para disminuir la desigualdad, América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigualdad del mundo. Esto coincide con el informe de PNUD  (2016), en el que se afirma que 10 de los 15 países más desiguales del mundo se encuentran en la región.
Frente a esta problemática y la tendencia de la concentración de la riqueza, resulta indispensable que los Estados de la región, al momento en que se estructuran medidas de desarrollo humano, tengan en cuenta los riesgos de desvío de los recursos de política social y la mayor vulnerabilidad de los grupos minoritarios. Por un lado, la estructuración de controles fiscales más rigurosos del gasto público y una activa participación de la población empobrecida podría limitar el desvió de los recursos destinados a la reducción de la pobreza. La limitada capacidad que tiene este segmento de la población para denunciar y/o hacer veeduría ciudadana a la correcta ejecución de los recursos destinados a programas sociales, facilita el manejo irregular de los mismos. Por ello es necesario poner al alcance de todas las personas, un sistema de información efectivo para que estén enterados de estos recursos, así como procedimientos claros y expeditos de denuncia frente a casos de corrupción. Se trata entonces de un sistema de control en doble vía, con acciones concretas por parte del Estado y que comprometan a la ciudadanía a contribuir en el mejoramiento de sus condiciones de vida.
Y por otro lado, sin necesidad de entrar en el debate sobre qué resulta más grave si la discriminación por pobreza o la pobreza causada por la discriminación, es indispensable que las medidas para reducir la pobreza tengan en cuenta la forma en que la discriminación histórica de las minorías influye en la distribución de los recursos y en la protección de los derechos. Al momento en que se buscar disminuir la discriminación por pobreza y asegurar el acceso al goce de derechos, debe hacerse un esfuerzo por reducir la discriminación por factores históricos como la raza, etnia, género, orientación sexual, situación de discapacidad, entre otros, por cuanto son elementos que facilitan el empobrecimiento de varios grupos sociales.

INFORME DE LA CEPAL SOBRE LA DESIGUALDAD EN LATINOAMERICA
CEPAL: La elevada desigualdad en América Latina constituye un obstáculo para el desarrollo sostenible
Se trata de un fenómeno estructural que se manifiesta a través de múltiples circuitos viciosos, señala el informe anual Panorama Social 2016
30 DE MAYO DE 2017|COMUNICADO DE PRENSA
 
Entre 2008 y 2015 la desigualdad en la distribución del ingreso de las personas disminuyó en América Latina gracias a la prioridad que le dieron los países a los objetivos de desarrollo social, pero su ritmo de descenso se enlenteció entre 2012 y 2015 y los niveles actuales siguen siendo muy elevados para alcanzar el desarrollo sostenible, alertó hoy la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La distribución del ingreso es solo una de las dimensiones de la desigualdad analizadas en el informe anual Panorama Social de América Latina 2016, presentado en conferencia de prensa por la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, en Santiago, Chile. El estudio también ahonda en las desigualdades en el uso del tiempo entre hombres y mujeres, en las asociadas a la condición étnico-racial y las que se evidencian en las distintas etapas del ciclo de la vida.
“La desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades de América Latina y el Caribe, que se manifiesta a través de múltiples circuitos viciosos. Avanzar hacia su reducción significativa es uno de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, suscrita por todos los países de la región en 2015. Esta agenda aboga por que nadie se quede atrás”, expresó Alicia Bárcena.
El coeficiente de Gini para los ingresos personales en 2015 mostró un valor promedio de 0,469 para 17 países de América Latina (0 representa ausencia de desigualdad y 1 desigualdad máxima), un nivel considerado alto. Si bien el índice disminuyó 1,2% anual en promedio entre 2008 y 2012, el ritmo de descenso bajó a la mitad entre 2012 y 2015 (0,6% anual).
Estos avances fueron impulsados por una mejoría relativa de los ingresos laborales de los sectores de menores ingresos, gracias a políticas activas como la formalización del empleo y el aumento real de los salarios mínimos en varios países, explica la CEPAL. También fue notable el incremento de las transferencias monetarias hacia los estratos de menores ingresos.
Pese a lo anterior, a través de un análisis complementario de la distribución funcional del ingreso en la región, se observa que las mejoras distributivas recientes no estuvieron necesariamente asociadas a un reparto más equitativo del capital y el trabajo.
Esta edición del Panorama Social también llama la atención sobre la estructura de la propiedad (de activos físicos y financieros) como un factor fundamental de la reproducción de la desigualdad en la región. Por medio de un estudio de caso, se constata que la distribución de la riqueza es aún más desigual que aquella medida solo por los ingresos corrientes de las personas.
Por ello la CEPAL insiste en la necesidad de impulsar un cambio estructural progresivo en América Latina y el Caribe, que genere empleos de calidad -con derechos y protección social-, mayores niveles de productividad y mejores retribuciones del factor trabajo.
El informe advierte asimismo que las mujeres siguen sobrerrepresentadas en los quintiles de menores ingresos y que su tiempo total de trabajo (que equivale a la suma de las horas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado con aquellas dedicadas al trabajo remunerado) es superior al de los hombres, lo cual limita su autonomía económica.
Las mujeres destinan hasta un tercio de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres solo un 10%. Más aún, el valor económico del trabajo no remunerado que se realiza en los hogares, y que no se contabiliza en el PIB, equivale aproximadamente a un quinto del mismo, subraya el organismo regional.
La condición étnico-racial es otro factor de desigualdad estructural en América Latina, afirma la CEPAL. En la región viven alrededor de 130 millones de personas afrodescendientes (2015), aproximadamente 21% del total de la población. Aunque Brasil y Cuba concentran el 91% del total regional, la población afrodescendiente está presente en todos los países de América Latina. En 14 de ellos se han creado instituciones y mecanismos gubernamentales de combate al racismo y promoción de la igualdad racial, y se ha fortalecido la legislación de protección de sus derechos.
Este grupo de la población también está sobrerrepresentado en el estrato socioeconómico de menores ingresos y sufre desigualdades profundas en todas las áreas del desarrollo social, que se expresan, por ejemplo, en mayores tasas de mortalidad infantil y materna, de embarazo adolescente y de desempleo, y en menores ingresos laborales (en comparación con los no afrodescendientes), revela el estudio.
En el capítulo dedicado al gasto social se señala que este alcanzó en 2015 su máximo histórico: 10,5% del PIB para el gobierno central y 14,5% del PIB para el sector público (como promedio simple regional). La protección social (5%), la educación (4,6%) y la salud (3,4%) siguen siendo las funciones de mayor importancia en relación con el PIB.
Pese a lo anterior, los presupuestos de gasto social 2016-2017 registran contracciones en la mayoría de los países, mientras las estimaciones del PIB son en general de crecimiento moderado, por lo que la CEPAL llama a resguardar y cautelar el financiamiento de las políticas sociales para dar sostenibilidad a los avances alcanzados y hacer frente a los desafíos vigentes.
Para desactivar los circuitos viciosos de la desigualdad es necesario utilizar un enfoque sistémico, recalca la Comisión. Las políticas públicas deben garantizar la titularidad de derechos, se debe reconocer y potenciar el trabajo productivo y de calidad como la llave de la igualdad y como instrumento por excelencia en la construcción del bienestar, y se debe universalizar la protección social a lo largo del ciclo de la vida (la infancia y adolescencia, la juventud, la edad adulta y la vejez), con una mirada sensible a las diferencias, recomienda la CEPAL.
Crecimiento económico y lucha contra la pobreza   Aun con todos los condicionantes que imponen los niveles de desigualdad, existe clara evidencia empírica acerca de que un crecimiento económico más rápido viene generalmente asociado con una mayor reducción de la pobreza. De hecho, es difícil encontrar países en los que la pobreza y la renta per cápita hayan crecido o decrecido simultáneamente durante periodos amplios de tiempo. ¿Pero qué grado de reducción de pobreza puede esperarse mediante un impulso al crecimiento? Las estimaciones disponibles sugieren que un 1% de incremento en renta o en el gasto en consumo en la población total reduce la proporción de personas viviendo por debajo del umbral de pobreza, en media, entre un 2% y un 3%, y este es un efecto notable.8 Sin embargo, no es el único factor explicativo de las variaciones en pobreza pues, como muestra F. Borguignon (2003), el ritmo de crecimiento de una economía explica sólo un 26% de los descensos en el número de pobres, reflejando la existencia de otros factores determinantes relevantes, posiblemente las diferencias en calidad institucional.   Esto explica que exista mucha heterogeneidad: unos países experimentan rachas de crecimiento elevado sin apenas reducción de pobreza, mientras otros han conseguido descensos en pobreza con un crecimiento limitado. El tercer resultado que quería destacar, se obtiene en el análisis comparado de los episodios de reducción de pobreza en una amplia muestra de países9 indica que la capacidad del crecimiento económico para reducir la pobreza es menor cuanto mayor sea el grado de desarrollo del país, y también cuanto mayor sea el nivel inicial de desigualdad pues, como ya he analizado, la desigualdad condiciona la distribución de los nuevos recursos. Pero existe un efecto adicional, pues como comenté al inicio, la desigualdad varía con el crecimiento, si bien en un sentido no unívocamente determinado; de modo que si el crecimiento económico genera desigualdad, entonces el efecto total del crecimiento sobre la pobreza será menor que el efecto parcial, que resultaría manteniendo constante la distribución de la renta. Si se produce un fuerte deterioro en desigualdad, la pobreza podría llegar a aumentar en respuesta al crecimiento económico. En definitiva, los cambios en desigualdad inducidos por el crecimiento, favorables o desfavorables, son totalmente relevantes en la lucha contra la pobreza.   La desigualdad es éticamente cuestionable en sí misma, y como tal surge con frecuencia en los debates en esta Academia y, por sí solos, los aspectos éticos ya justificarían una intervención sobre el posible efecto redistributivo del crecimiento.                                                           
Existe también una creciente inquietud entre los investigadores en ciencias sociales acerca de la desigualdad como fuente de problemas y conflictos sociales y económicos de muy diverso cariz, desde sanitarios a educativos y de seguridad, suficientes para justificar la lucha contra la desigualdad. En su libro “The Spirit Level”, Richard Wilkinson y Kate Pickett aportan evidencia empírica a este respecto, argumentando que la desigualdad dentro de un país está en la raíz de muchos males, desde la incidencia de enfermedades, a los malos resultados escolares, la violencia, la esperanza de vida, los embarazos de adolescentes, resultados educativos, consumo de drogas, etc., una visión que parece estar ganando en aceptación. Que la evidencia empírica en su libro provenga de economías desarrolladas (los países de la OCDE) o de los estados de EEUU, la hace aún más significativa, pues no cabe sino esperar que la influencia de la desigualdad como posible causa de tales problemas sea aún mayor en economías menos desarrolladas. Pero, desde la óptica de la lucha por la eliminación de la pobreza, los resultados que antes apunté confieren pleno sentido a dedicar esfuerzos en la reducción de la desigualdad, logrando lo que se conoce como un doble dividendo: en igualdad de condiciones, una menor desigualdad permite lograr un mayor crecimiento, y también que éste tenga un mayor impacto reductor de la pobreza.
Al definir los elementos de la batalla para reducir la desigualdad, considero importantes los recientes enfoques que sugieren distinguir entre desigualdad de oportunidades, por un lado, y desigualdad en el rendimiento económico obtenido del esfuerzo, por otro. Discutir acerca de qué entendemos por igualdad de oportunidades podría llevarnos a un debate de enorme interés, pero muy lejos del objetivo de esta intervención, y de la capacidad de quien les habla. En un sentido ético o de justicia social, podríamos quizá vincular la igualdad de oportunidades a las “capacidades” definidas por Sen y Nussbaum. Pero desde una perspectiva estrictamente económica, que es la que me orienta en esta intervención, cabe entender la igualdad de oportunidades en un triple plano: a) igualdad de acceso a la educación, b) igualdad en el acceso al crédito, c) igualdad en el tratamiento de todos los ciudadanos por parte de la Administración, con un cumplimiento anónimo de las normas.   No cabe sino esperar que la desigualdad de oportunidades tenga un efecto negativo sobre el crecimiento; de hecho, ya comenté sobre las dificultades de acceso al crédito por parte de la población como un canal por el cual la desigualdad frena el crecimiento económico. Por otro lado, la desigualdad de rendimientos del esfuerzo puede tener una relación positiva o negativa con el crecimiento. En tal situación, la relación empírica entre desigualdad global y crecimiento es ambigua y puede resultar nula, en función de cuál de los dos componentes predomine en un país. Trabajar en aras de la igualdad de oportunidades es central en la lucha contra la pobreza, aunque se trate de un proceso lento, porque este tipo de desigualdad puede frenar el proceso de reformas que impulsa el crecimiento, mientras que las políticas contra la desigualdad de rendimientos suelen ser contraproducentes. 

ACTIVIDAD:


Por medio de los temas aquí expuestos, realicen una reflexión acerca de las principales características que han hecho que la brecha económica y los problemas de desigualdad en América Latina sean cada ves mayores. Esta reflexión debe ser de min un hoja
Para esta actividad puedes consultar como referencia vídeos o documentales que te ayuden a argumentar en tu escrito

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